martes, 15 de junio de 2010

INTOXICACIÓN CON MONÓXIDO DE CARBONO - Epidemiologiaescobar

Mantener calefones en buen estado

Buena ventilacion si se usa un brasero, no dormir en el mismo ambiente

Igual anterior

Mas moderno pero con el mismo riesgo, por consumo del oxigeno

No calefaccionar con mecheros de gas

Secuela post intoxicacion

Consecuencias fatales



LLama SOS


El 86 por ciento de las consultas por intoxicaciones con gases son consecuencia de la inhalación de monóxido de carbono, un fluido que no se detecta a través de los sentidos y que puede ocasionar la muerte. El uso de estufas y calefactores, a partir de esta época del año, potencia el riesgo de envenenamiento.

En nuestro país, 50 personas mueren anualmente por intoxicaciones con monóxido de carbono, un gas sin color, olor, ni sabor que resulta muy peligroso para el ser humano. Braseros, cocinas, calefones y estufas liberan este fluido debido a obstrucciones en sus tirajes, mala colocación, falta de controles periódicos o ausencia de ventilación. En los dos últimos años, la mayor cantidad de estos envenenamientos ocurrieron en el mes de julio -período en el que se registraron las temperaturas más bajas-, aunque los casos se incrementan a partir de los primeros fríos.

El monóxido de carbono es un subproducto de la combustión incompleta de sustancias carbonadas. Si al quemarse, el gas natural, la leña, la nafta, el querosene, el carbón vegetal u otros semejantes, no realizan bien la combustión, se producen sustancias mal oxidadas que son, en su mayoría, tóxicas. El monóxido es una de ellas.

Si utilizamos artefactos que en su combustión forman este fluido, y si el ambiente donde esto se produce no está bien ventilado, hay poco oxígeno, corremos el riesgo de que una o más personas se intoxiquen con este gas.

La exposición al monóxido de carbono, aún por un período breve, produce daños: unas pocas partículas son suficientes para alterar el funcionamiento del sistema nervioso, y pueden provocar desde cambios de humor y cefaleas permanentes hasta lesiones neurológicas irreversibles. El efecto nocivo y la gravedad del cuadro dependen de la concentración de las emanaciones en el aire, del tiempo de exposición-inhalación, y de las condiciones de cada individuo: edad, estatura, peso, sexo, estado de salud general.

En Estados Unidos, cada año mueren entre 500 y 1.000 personas intoxicadas por esta sustancia, según datos publicados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), organismos oficiales de ese país.

En Argentina, en tanto, si bien el número de fallecimientos ha sido menor, la cantidad de casos registrados sigue alertando a los especialistas. Durante el año 2000, la inhalación de monóxido de carbono fue la causa del 86 por ciento de las consultas por intoxicaciones con gases recibidas por el Servicio de Toxicología platense.



Efectos en el organismo



Los efectos del monóxido de carbono se producen a nivel del sistema nervioso central. Este gas se combina con la sangre a través de los pulmones, se adhiere a la hemoglobina de los glóbulos rojos, y altera su capacidad de transportar y liberar oxígeno al cerebro. Esto puede dejar secuelas neurológicas graves.

En concentraciones bajas puede producir dolor de cabeza, náuseas, mareos, vómitos, debilidad, fatiga crónica y dolores musculares. Las concentraciones más elevadas -o la exposición más prolongada- puede causar parálisis, alteraciones del criterio, confusión, desvanecimiento, coma e, incluso, la muerte, si el envenenamiento no es tratado a tiempo.

Si hay en un ambiente algún elemento encendido, y una o más personas comienzan bruscamente con vómitos o intenso dolor de cabeza, esto tiene que alertarlas a sospechar que uno de los artefactos está funcionando mal, está produciendo mucho monóxido de carbono, y esa persona se está intoxicando. Estos son los signos de alarma. Es muy característico el fuerte dolor de cabeza, sobre todo en la zona frontal.

Por otra parte, los niveles bajos de monóxido de carbono son difíciles de detectar, y los síntomas suelen desaparecer si la persona se aleja de la fuente de gas. Entonces, ante dolores de cabeza reiterados, y asociados a un mismo ambiente, es importante controlar si algún artefacto no está emanando el fluido.

Lo primero que hay que hacer es tratar de cerrar la fuente que está emitiendo y salir rápidamente del ambiente y ventilarlo. Si los síntomas persisten o la persona presenta un cuadro más comprometido, se debe concurrir de inmediato a un centro hospitalario o llamar a algún servicio de urgencias toxicológicas. En el caso del Hospital de Niños de La Plata, el servicio de Toxicología atiende en forma gratuita las 24 horas a través del 0-800-222-9911.



Para prevenir accidentes



La revisión periódica de artefactos y el respeto por las normas de instalación son fundamentales para evitar los envenenamientos con monóxido de carbono. Sobre todo en esta época del año, cuando los calefactores se encienden después de mucho tiempo sin uso, es importante tener en cuenta que los quemadores y salidas al exterior pueden estar obstruidos.

Pero, a pesar de que estas intoxicaciones aumentan notablemente durante el invierno, no siempre se producen por el mal funcionamiento de estufas. Según el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), los calefones son protagonistas indiscutidos de este tipo de accidentes: están presentes en el 72% de los casos, seguidos de los calefactores (21%) y las cocinas (11%).

Nunca se deben colocar calefones o termotanques en el baño porque generalmente es un ambiente que está herméticamente cerrado, de poca capacidad, de poco cubaje, con poca ventilación. Es más peligroso. Estos artefactos deben estar siempre en ambientes ventilados. No se deben instalar estufas en las habitaciones , y si fuera estrictamente necesario lo ideal es instalar estufas de tiro balanceado y que periódicamente sean controladas por un gasista.

En tanto, el Enargas recomienda mantener abierta alguna ventana que permita el ingreso de aire desde el exterior, suficiente como para renovarlo; y verificar que la llama de los artefactos sea azul -si es amarilla o con tonalidades anaranjadas o rojas significa que está funcionando en forma defectuosa.

"Las instalaciones y el mantenimiento -dice el Enargas- deben ser realizadas sólo por gasistas matriculados, y los artefactos deben estar certificados por organismos autorizados". Además, "los artefactos que son correctamente mantenidos y calibrados rinden más y consumen menos; por lo que se debe considerar la posibilidad de que el gasto de mantenimiento pueda convertirse en una inversión en seguridad".



Un número para tener a mano

El Servicio de Toxicología del Hospital de Niños "Sor María Ludovica", de La Plata, que funciona desde hace 38 años, es un centro de referencia a nivel provincial y nacional. Los ocho médicos toxicólogos que allí se desempeñan conforman el único equipo especializado en este tipo de patologías en el territorio bonaerense.

Los profesionales brindan asistencia y orientación en forma permanente en diversas áreas como, por ejemplo, toxicología clínica, toxicología forense; intoxicaciones laborales, ambientales, y alimentarias; y cuadros tóxicos por uso indebido de drogas, medicación casera y animales ponzoñosos. Se atiende en forma directa a menores de 15 años, y a la comunidad -sin límite de edad- a través del asesoramiento telefónico.

Además, desde el servicio público provincial se organizan charlas y debates en materia de prevención, destinados a médicos y al público en general, y cursos de formación de pregrado y postgrado.

Ante cualquier duda o urgencia toxicológica, comuníquese de inmediato con el [0221]451-5555, o con el 0-800-222-9911 (línea gratuita). Ambas líneas funcionan las 24 horas, los 365 días del año.



Consejos para evitar accidentes

Instale solamente artefactos que estén aprobados por alguno de los institutos avalados por Enargas.

Recurra siempre a gasistas matriculados para instalar y verificar el funcionamiento de los aparatos de gas.

Tenga cuidado con el uso de braseros

Mantenga siempre ventilados los ambientes en invierno.

Asegúrese de que el tiraje de los artefactos no esté obstruido o desconectado.

No obstruya los conductos ni rejillas de ventilación de los ambientes.

Verifique que la llama de los artefactos sea de color azul.

No instale calefones en los baños.

Apague los artefactos de gas durante la noche

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